Partenón virtual
martes, 11 de octubre de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
«Juventud sin futuro»
7 Abril 11 - - B. V. Conquero
MADRID- Convocados por las redes sociales, miles de jóvenes protestaron ayer a lo largo de la calle Atocha de Madrid.
Más de 1.000, según la Policía, y 5.000, según los organizadores.
Se trata de la movilización más numerosa de la conocida como generación «ni-ni», a la que a menudo se acusa de no tener capacidad de movilización ni sentido crítico ante problemas como el paro creciente o las dificultades para acceder a una vivienda: «La juventud nunca ha dejado de movilizarse, pero no conseguíamos unificarnos», comenta Pablo Padilla, uno de los promotores.
Aglutinados en una agrupación bajo el nombre «Juventud sin futuro», se echaron a la calle contra la política de recortes sociales del Gobierno que, según dicen, es la consecuencia «más grave y con mayor impacto en el futuro que representan estas medidas: la juventud más preparada de la historia de España vivirá peor que sus padres», según ha indicado la iniciativa.
Durante la concentración, en la que tomaron parte algunos jóvenes de IU y del Partido Comunista, se pudieron escuchar consignas contra el Ejecutivo como «Esta crisis no la pagamos nosotros», «Zapatero remendón, de tanto rico, ladrón» y reivindicaciones del tipo «Si no puedo trabajar, cómo voy a cotizar».
Durante la concentración, en la que tomaron parte algunos jóvenes de IU y del Partido Comunista, se pudieron escuchar consignas contra el Ejecutivo como «Esta crisis no la pagamos nosotros», «Zapatero remendón, de tanto rico, ladrón» y reivindicaciones del tipo «Si no puedo trabajar, cómo voy a cotizar».
Aunque la manifestación se ha desarrollado con normalidad, había una gran presencia policial en la zona para prevenir posibles incidentes, que han quedado limitados a pintadas con sprays en lugares públicos de algunos símbolos anarquistas.
El manifiesto, al que apoyan más de 120 firmantes, entre los que se encuentran jóvenes, actores –entre ellos, algunos de los habituales de la «zeja», como Guillermo Toledo–, profesores universitarios, escritores y científicos se presentó como la primera de una serie de movilizaciones para que la juventud recupere la voz en la calle.
Juventud SIN futuro
Nosotras y nosotros, la juventud sin futuro, nos dirigimos a la opinión pública para mostrar nuestro desacuerdo con la política de recortes sociales del Gobierno, y la consecuencia más grave y con mayor impacto en el futuro que estas medidas representan: la juventud más preparada de nuestra historia vivirá peor que sus padres.
La agresión contra el colectivo juvenil en un escenario de crisis capitalista, con una tasa de paro juvenil del 40%, la más alta de la UE, se materializa principalmente en tres medidas: o La Reforma laboral, que aumenta la temporalidad de nuestros contratos, la flexibilidad laboral y supone la desaparición de la negociación colectiva, convirtiéndonos en trabajadores precarios/as de por vida o La Reforma del sistema de pensiones, que retrasa la edad de jubilación y reduce la cuantía de nuestras futuras pensiones y nos dificulta aún más encontrar un trabajo digno.
Todo ello nos plantea un horizonte sin futuro o La mercantilización de la Educación pública, que apuesta por la rentabilidad privada, y no por la formación y el conocimiento. Una universidad de élite para una minoría y fábrica de precarios para una mayoría, con medidas que se concretan en una nueva selectividad que pone trabas al acceso a la universidad y en la degradación de la formación profesional. Somos las y los jóvenes a quienes las élites económicas y las políticas de nuestros gobiernos nos quieren convertir en la generación sin formación ni trabajo ni pensión digna. Aquellos que, además, no tendremos casa en nuestra vida, desde que los especuladores hicieron del derecho a la vivienda un negocio con el que enriquecerse; un modelo de crecimiento económico que ha fracasado y ha generado esta crisis.
Hemos tomado conciencia de que las medidas de salida a la crisis económica se han realizado a través de una constante socialización de las pérdidas. Frente a la salida de la crisis por la derecha, nosotras y nosotros, la generación precaria, señalamos a los culpables y reivindicamos ser escuchados. Queremos recuperar nuestra capacidad para ser actores de un motor de cambio, combatiendo un país de precariedad, desempleo y privatización de nuestra educación.
Somos además conscientes de que la movilización y la lucha tienen sentido, pero sobre todo de que son necesarias. Italia, Francia, Grecia o Islandia nos enseñan que la movilización es indispensable.
El mundo árabe nos demuestra que la victoria es posible.
Por eso llamamos a un ciclo de movilizaciones que recuperen la voz de la juventud en la calle, y lo hacemos extensivo a la sociedad civil.
Nosotras no nos fiamos, sabemos que esto sólo lo solucionamos sin los que causaron esta crisis.
Instamos a emprender la movilización colectiva, a reivindicar nuestro derecho a disentir, a reconstruir nuestro futuro.
Manifestación en Madrid: jueves 7 de abril - 19h - Pza. Antón Martín http://www.juventudsinfuturo.net/
Primeros firmantes: Jorge Riechmann. Profesor titular de filosofía moral de la UAM Félix Ovejero. Profesor titular de ciencias económicas UB Marcos Ana. Poeta Santiago Alba Rico. Escritor Salvador López Arnal. Profesor de Matemáticas de la UNED. Almudena Grandes Hernández. Escritora. Guillermo Toledo. Actor. Jaime Pastor. Profesor de la UNED. Luis García Montero. Poeta. Pulpul (Roberto Gañan) de Ska-p. Grupo musical. Enrique Santiago Romero. Abogado Ramón Sánchez Tabarés. Catedrático de Economía Mundial de la UB. Antonio Domènech. Catedrático de Filosofía del Derecho de la UB y Editor de la Revista Sin Permiso. Antonio Izquierdo Escribano. Catedrático de Sociología de la Universidad de A Coruña. Consejo Editorial de Público. Francisco Fernández Buey. Catedrático de Filosofía Moral de la UPF. Vera Sacristán. Profesora de Matemáticas de la UPC.
http://www.elpais.com/articulo/madrid/Jovenes/sobradamente/indignados/elpepiespmad/20110408elpmad_1/Tes
- "En verano me voy de España"
- "Nos preparan para el empleo basura"
- "Tres años trabajando de becaria y sin cotizar"
- "Sobrecualificada para ser teleoperadora"
- "Pido al Estado políticas enfocadas a la juventud"
- La manifestación de 'Juventud Sin Futuro' acaba en bronca
- Los estudiantes se rebelan contra los recortes de Cameron
- La 'Juventud sin futuro' imita a sus vecinos portugueses
miércoles, 6 de abril de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
miércoles, 2 de marzo de 2011
Internet
«Internet hace que disfrutemos de ser superficiales»
Nicholas Carr, autor de «Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes», asegura que «aunque sientes que eres un esclavo de la tecnología es muy difícil pararlo»
(Alfonso Armada, El País)
Se ha atrevido en «Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?» (Taurus) a cuestionar la bondad absoluta de la red.
Plantea que el uso constante de la web acaso esté afectando de forma profunda a nuestra biología cerebral y alterando la forma en que pensamos.
Dice Carr de sí mismo que no es ningún cruzado, pero que las múltiples ventajas y utilidades de internet tienen como contrapartida el triunfo de la superficialidad y la distracción. Carr teme que la facilidad de la web nos indisponga mentalmetne para la concentración que exige el pensamiento crítico y profundo, «internet hace que disfrutemos de ser superficiales».
Mi libro ofrece un visión idealizada de lo que era la vida intelectual en el mundo occidental. Un pensamiento profundo y solitario. Las nuevas tecnologías nos están alejando de ese ideal, de una forma de pensar completamente distinta de la tradicional. Ahora es mucho más utilitaria. Era un pensamiento más profundo.
No creo que teniendo más información seamos capaces de desarrollar pensamientos complejos. Solía asumirse que el pensamiento tenía dos etapas: la de búsqueda de información, y pensar de forma profunda y creativa a partir de la información recopilada, aportando tus propias visiones, tus propias deducciones. Hoy parece que estamos perdiendo la segunda parte, nos quedamos en la primera, como si no fuera necesario extraer deducciones o conclusiones originales. Las nuevas tecnologías nos instan a buscar, pero no a reflexionar.
¿Estamos más cerca del mundo feliz de Huxley que del Gran hermano de Orwell?.
Creo que sí. Lo que ves en internet es gente que disfruta de la distracción, el entretenimiento, la diversión. No se trata de un Gran Hermano imponiendo algo, somos nosotros, quizá disfrutando de ser superficiales. Internet desincentiva el pensamiento profundo. Internet consigue que nos desentendamos del pensamiento crítico acerca de lo que está haciendo internet, porque dedicamos todo el tiempo a los placeres, a picotear informaciones o interactuar socialmente.
¿Es el triunfo del marketing sobre la substancia?. De manera creciente -como vemos en Facebook y otras redes sociales-, el marketing y la publicidad se han incrustado en nuestra vida social, e incorporado a nuestra vida íntima. Y eso al margen de que haya también componentes de marketing en el constante envío de mensajes. Lo curioso es que lo estemos haciendo de forma voluntaria. Hemos dejado de resistirnos, nos estamos abriendo constantemente.
¿Podrían haber triunfado las revoluciones árabes sin las redes sociales?. Es difícil de saber. Está claro que redes como Twitter y Facebook han jugado un importante papel, y que han ayudado a organizarse y a luchar. Pero ha habido también revoluciones en el pasado sin disponer de este tipo de tecnologías, por lo que es difícil determinar el grado de importancia que han tenido. Pero está claro que internet tiene un lado liberador y otro controlador, y lo que hemos visto en Egipto y Libia es el lado liberador, orillando al poder central y el control estatal. Internet tiene dos lados, en cuanto a sus implicaciones sociales, políticas e intelectuales.
Todavía uso mucho internet. Lucho con ello. Cancelé mis cuentas en Facebook y Twitter porque aunque entiendo el valor que la gente obtiene de ello me parece que esas tecnologías son las más activas a la hora de distraernos, de interrumpirnos constantemente, extrayendo bits de información. Pero todavía uso internet para búsquedas, investigación y entretenimiento. Es una lucha. Aunque sientes que eres un esclavo de la tecnología es muy dificil pararlo.
Mi experiencia personal me ha llevado a una cierta desilusión. Alguien que lo ha utilizado mucho y ha llegado a darse cuenta de que lo que estaba perdiendo era más importante que lo que ganaba. En los veinte años que llevamos desde que se invento la world wide web ha habido una suerte de triunfalismo, de utopía, y no hemos pensando críticamente sobre los efectos que puede tener en nosotros. Espero que ahora surja un nuevo pensamiento crítico.
Desde el punto de vista neurológico y cerebral ¿es lo mismo leer un libro de papel que un e-book o un periódico en papel que en internet?. No, creo que es muy diferente. Creo que leer en una pantalla, aunque sea la misma cosa, es una experiencia muy diferente que leer un libro. Un libro es una tecnología, del mismo modo que internet es una tecnología. Cuando abres un libro la característica esencial es que te aislas del entorno y de todo tipo de distracciones. Enfocas tu atención en una historia o en un argumento por un período de tiempo, lo que para los seres humanos es una forma innatural de pensar. El libro nos enseña a prestar atención. En el momento en que lo pones en la pantalla ya no aislas al lector de otras distracciones, con todos los mensajes, vídeos, audios, email, facebook... Pierdes el tipo de concentración en el texto y recibes muchos más estímulos y distracciones. Es evidente que resulta mucho más difícil leer en una pantalla y sumergirse de forma profunda que en una página de papel.
En su libro utiliza una palabra que parece obsoleta en el discurso actual, alienación.
Utilizo la palabra más en un sentido social que desde un punto de vista político tradicional. A medida que adoptamos una nueva tecnología que amplía algún aspecto de nuestro cuerpo o de nuestra mente al mismo tiempo nos distanciamos de nuestra capacidad natural. Cuando alguien va en un coche en vez de andar va más rápido, pero se aliena del paisaje. Del mismo modo, vemos esto al usar la tecnología para ampliar nuestra mente o nuestro sistema nervioso. Nos parecemos más a máquinas. Si pensamos como máquinas perdemos la conexión entre nuestra mente y nuestro proceso biológico natural.
Una de las maneras más profundas en que la nueva tecnología nos cambia es introduciendo nuevas metáforas para entendernos a nosotros mismos, y esas tienen que ver con nuestra parte física o nuestra identidad intelectual. Cuando se introdujo el reloj mecánico empezamos a hablar de cómo trabajamos bajo esa pauta. Lo que vemos hoy es que la metáfora dominante para la mente es el ordenador y la gente no puede distinguir su propia memoria de una base de datos. A medida que la metáfora se hace más sólida la gente empieza a pensar de la misma manera y cuando la metáfora se hace literal no ves ninguna necesidad de ejercitar tu memoria porque piensas que internet es tu propia memoria, lo cual es una completa distorsión de lo que ocurre, de la parte de experiencia.
¿El desprestigio de la memoria es una catástrofe?. Todo lo que biológicamente sabemos de la memoria es que solo a través de una rica memoria personal obtendrás riqueza intelectual, conocimientos, porque establece conexiones entre lo que conoces, has vivido, has experimentado. Cuando solo te basas en conexiones externas pierdes tu propia identidad, y acabas teniendo una personalidad más plana.
¿Es el algoritmo de Google la nueva piedra de Roseta, el genoma de nuestro cerebro adaptado a las necesiaddes tecnologicas y productivas de la nueva sociedad?. Creo uno de los grandes problemas de la gente utilizando buscadoers para descubrir informacion es que pierden de vista el hecho de que los buscadores están determinados por la popularidad. Si crees que internet va a abrir un nuevo mundo en todas direcciones y que uno puede explorarlas de forma personal, en la medida en que usamos los mismos buscadores llegaremos a los mismos sitios. Y esa será la búsqueda que obtenga más popularidad, algo que la tecnología no hace sino retroalimentar.
Desde el punto de vista de un periodista, ¿es mejor proporcionar informaciones profundas, ecuánimes y documentadas para crear buenos ciudadanos que mensajes claros y directos que provocan emociones inmediatas?.- Eso es una tendencia mucho más antigua que la de internet, lo que hacen los medios al alejarnos del pensamiento critico y convertir todo en mensajes simples. Eso ha estado ocuriendo desde hace mucho tiempo. Pensamos que internet iba a contrarrestar esa tendencia proporcionando a la gente más información, pero lo que hemos visto es simplemente una continuación de esa tendencia, con el picoteo rápido y superficial de información.
¿Internet es un espejo de una sociedad que busca la satisfacción inmediata de deseos sin esfuerzo, y eso propicia nuevas frustraciones?.- Una cosa que hace internet es encoger el tiempo entre acto y respuseta. En todo. Responder a una pregunta, encontrar algo... Y esa tendencia hace que el cerebro espere siempre una satisfacción inmediata. Los medios corrigen nuestra percepción del tiempo. Intenet hace que deseemos respuestas instantáneas, lo que hace mucho más difícil un pensamiento lento, contemplativo y profundo, porque nos están entrenando para lo contrario, para surfear.
¿Está asustado de los peligros de internet, de su lado oscuro?.- Estoy preocupado. Siempre hay un peligro de ser un alarmistas ante las nuevas tecnologías. Pero una de las caraterísticas del ser humano es nuestra capacidad de adaptación, y nos adaptaremos. Para mí, decir que nos adaptamos debe dar a paso a otra pregunta: si adaptarse es un proceso de cambio, ¿entonces en qué nos convertiemos? Mucha gente dice no te preocupes, nos adaptaremos, a lo que yo respondo: ¿En qué nos vamos a convertir?
¿Qué hacer? ¿Leer libros?.- Creo que como individuos necesitamos asegurarnos de que tenemos oportunidades para implicarnos en formas más concentradas de pensamiento: leyendo un libro, mediante una conversación intensa con otra persoa, sin consultar tu i-phone o lo que sea, caminar, volver a entrar en contacto con la naturaleza... Cualquier cosa que nos pueda dar un descanso, un corte frente al permanente bombardeo informativo, tecnológico. Es importante para mantener un balance de la forma en que pensamos. Si perdemos formas más contemplativas de pensamiento vamos a perder algo verdaderamente improtante.
¿Quién es Nicholas Carr?.- No soy un cruzado. Soy un escritor interesado en explicar cosas complicadas que ocurren hoy día sobre las que a veces no pensamos con la suficiente profundidad.
Nicholas Carr (nacido en 1959) no es miembro del comité editorial de Wikipedia, sino del de la Enciclopedia Británica, y ese rasgo ya es una declaración de intenciones. Ex director de la "Harvard Business Review", escribe sobre tecnología, cultura y economía. Sus libros, que manejan con soltura y elegancia la divulgación y el trasfondo docucental, han sido traducidos a veinte idiomas. Antes de este "Superficiciales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?", ha publicado "El gran interruptor" y "Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?". Ha escrito para medios como "The New York Times", "The Guardian", "The Atlantic" o "Die Zeit", entre otras publicaciones
*.- Como sociedad estamos devalúando lo que solía ser central al pensamiento intelectual, que era el pensamiento profundo y creativo de los científicos y pensadores, que iba mucho más allá de solucionar problemas concretos. Nos estamos cada vez más de la imagen que esculpió Rodin en «El pensador», la imagen de alguien entregado a la tarea de pensar. Esa imagen parece completamente pasada de moda.
*.- Nuestro ideal de pensamiento humano ha cambiado.. Creo que lo que sabemos acerca de la mente es que buena parte de las más profundas, conceptuales, críticas y creativas vías de pensamiento son solo posibles cuando nos aislamos, nos alejamos de todo tipo de distracciones. Ahora somos inducidos a participar en esa distracción permanente, a asumir más y más distracciones. Sacrificamos algunas de las bases del pensamiento profundo por algo más banal, más superficial.
*.- Hay dos fuerzas operando. Por una parte hay más información, más gente logra obtener información que antes era mucho más difícil de conseguir, pero al mismo tiempo, al estar más informados, es mucho más difícil que se dejen manipular. Al mismo tiempo internet también tiende a propiciar más manipulación por parte de las grandes corporaciones, centrándose sobre todo en la parte comercial y publicitaria. Hay esta tensión constante en internet, entre liberación y pretensiones de control por parte de poderes centralizados o corporaciones.
Nicholas Carr, autor de «Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes», asegura que «aunque sientes que eres un esclavo de la tecnología es muy difícil pararlo»
(Alfonso Armada, El País)
Se ha atrevido en «Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?» (Taurus) a cuestionar la bondad absoluta de la red.
Plantea que el uso constante de la web acaso esté afectando de forma profunda a nuestra biología cerebral y alterando la forma en que pensamos.
Dice Carr de sí mismo que no es ningún cruzado, pero que las múltiples ventajas y utilidades de internet tienen como contrapartida el triunfo de la superficialidad y la distracción. Carr teme que la facilidad de la web nos indisponga mentalmetne para la concentración que exige el pensamiento crítico y profundo, «internet hace que disfrutemos de ser superficiales».
Mi libro ofrece un visión idealizada de lo que era la vida intelectual en el mundo occidental. Un pensamiento profundo y solitario. Las nuevas tecnologías nos están alejando de ese ideal, de una forma de pensar completamente distinta de la tradicional. Ahora es mucho más utilitaria. Era un pensamiento más profundo.
No creo que teniendo más información seamos capaces de desarrollar pensamientos complejos. Solía asumirse que el pensamiento tenía dos etapas: la de búsqueda de información, y pensar de forma profunda y creativa a partir de la información recopilada, aportando tus propias visiones, tus propias deducciones. Hoy parece que estamos perdiendo la segunda parte, nos quedamos en la primera, como si no fuera necesario extraer deducciones o conclusiones originales. Las nuevas tecnologías nos instan a buscar, pero no a reflexionar.
¿Estamos más cerca del mundo feliz de Huxley que del Gran hermano de Orwell?.
Creo que sí. Lo que ves en internet es gente que disfruta de la distracción, el entretenimiento, la diversión. No se trata de un Gran Hermano imponiendo algo, somos nosotros, quizá disfrutando de ser superficiales. Internet desincentiva el pensamiento profundo. Internet consigue que nos desentendamos del pensamiento crítico acerca de lo que está haciendo internet, porque dedicamos todo el tiempo a los placeres, a picotear informaciones o interactuar socialmente.
¿Es el triunfo del marketing sobre la substancia?. De manera creciente -como vemos en Facebook y otras redes sociales-, el marketing y la publicidad se han incrustado en nuestra vida social, e incorporado a nuestra vida íntima. Y eso al margen de que haya también componentes de marketing en el constante envío de mensajes. Lo curioso es que lo estemos haciendo de forma voluntaria. Hemos dejado de resistirnos, nos estamos abriendo constantemente.
¿Podrían haber triunfado las revoluciones árabes sin las redes sociales?. Es difícil de saber. Está claro que redes como Twitter y Facebook han jugado un importante papel, y que han ayudado a organizarse y a luchar. Pero ha habido también revoluciones en el pasado sin disponer de este tipo de tecnologías, por lo que es difícil determinar el grado de importancia que han tenido. Pero está claro que internet tiene un lado liberador y otro controlador, y lo que hemos visto en Egipto y Libia es el lado liberador, orillando al poder central y el control estatal. Internet tiene dos lados, en cuanto a sus implicaciones sociales, políticas e intelectuales.
Todavía uso mucho internet. Lucho con ello. Cancelé mis cuentas en Facebook y Twitter porque aunque entiendo el valor que la gente obtiene de ello me parece que esas tecnologías son las más activas a la hora de distraernos, de interrumpirnos constantemente, extrayendo bits de información. Pero todavía uso internet para búsquedas, investigación y entretenimiento. Es una lucha. Aunque sientes que eres un esclavo de la tecnología es muy dificil pararlo.
Mi experiencia personal me ha llevado a una cierta desilusión. Alguien que lo ha utilizado mucho y ha llegado a darse cuenta de que lo que estaba perdiendo era más importante que lo que ganaba. En los veinte años que llevamos desde que se invento la world wide web ha habido una suerte de triunfalismo, de utopía, y no hemos pensando críticamente sobre los efectos que puede tener en nosotros. Espero que ahora surja un nuevo pensamiento crítico.
Desde el punto de vista neurológico y cerebral ¿es lo mismo leer un libro de papel que un e-book o un periódico en papel que en internet?. No, creo que es muy diferente. Creo que leer en una pantalla, aunque sea la misma cosa, es una experiencia muy diferente que leer un libro. Un libro es una tecnología, del mismo modo que internet es una tecnología. Cuando abres un libro la característica esencial es que te aislas del entorno y de todo tipo de distracciones. Enfocas tu atención en una historia o en un argumento por un período de tiempo, lo que para los seres humanos es una forma innatural de pensar. El libro nos enseña a prestar atención. En el momento en que lo pones en la pantalla ya no aislas al lector de otras distracciones, con todos los mensajes, vídeos, audios, email, facebook... Pierdes el tipo de concentración en el texto y recibes muchos más estímulos y distracciones. Es evidente que resulta mucho más difícil leer en una pantalla y sumergirse de forma profunda que en una página de papel.
En su libro utiliza una palabra que parece obsoleta en el discurso actual, alienación.
Utilizo la palabra más en un sentido social que desde un punto de vista político tradicional. A medida que adoptamos una nueva tecnología que amplía algún aspecto de nuestro cuerpo o de nuestra mente al mismo tiempo nos distanciamos de nuestra capacidad natural. Cuando alguien va en un coche en vez de andar va más rápido, pero se aliena del paisaje. Del mismo modo, vemos esto al usar la tecnología para ampliar nuestra mente o nuestro sistema nervioso. Nos parecemos más a máquinas. Si pensamos como máquinas perdemos la conexión entre nuestra mente y nuestro proceso biológico natural.
Una de las maneras más profundas en que la nueva tecnología nos cambia es introduciendo nuevas metáforas para entendernos a nosotros mismos, y esas tienen que ver con nuestra parte física o nuestra identidad intelectual. Cuando se introdujo el reloj mecánico empezamos a hablar de cómo trabajamos bajo esa pauta. Lo que vemos hoy es que la metáfora dominante para la mente es el ordenador y la gente no puede distinguir su propia memoria de una base de datos. A medida que la metáfora se hace más sólida la gente empieza a pensar de la misma manera y cuando la metáfora se hace literal no ves ninguna necesidad de ejercitar tu memoria porque piensas que internet es tu propia memoria, lo cual es una completa distorsión de lo que ocurre, de la parte de experiencia.
¿El desprestigio de la memoria es una catástrofe?. Todo lo que biológicamente sabemos de la memoria es que solo a través de una rica memoria personal obtendrás riqueza intelectual, conocimientos, porque establece conexiones entre lo que conoces, has vivido, has experimentado. Cuando solo te basas en conexiones externas pierdes tu propia identidad, y acabas teniendo una personalidad más plana.
¿Es el algoritmo de Google la nueva piedra de Roseta, el genoma de nuestro cerebro adaptado a las necesiaddes tecnologicas y productivas de la nueva sociedad?. Creo uno de los grandes problemas de la gente utilizando buscadoers para descubrir informacion es que pierden de vista el hecho de que los buscadores están determinados por la popularidad. Si crees que internet va a abrir un nuevo mundo en todas direcciones y que uno puede explorarlas de forma personal, en la medida en que usamos los mismos buscadores llegaremos a los mismos sitios. Y esa será la búsqueda que obtenga más popularidad, algo que la tecnología no hace sino retroalimentar.
Desde el punto de vista de un periodista, ¿es mejor proporcionar informaciones profundas, ecuánimes y documentadas para crear buenos ciudadanos que mensajes claros y directos que provocan emociones inmediatas?.- Eso es una tendencia mucho más antigua que la de internet, lo que hacen los medios al alejarnos del pensamiento critico y convertir todo en mensajes simples. Eso ha estado ocuriendo desde hace mucho tiempo. Pensamos que internet iba a contrarrestar esa tendencia proporcionando a la gente más información, pero lo que hemos visto es simplemente una continuación de esa tendencia, con el picoteo rápido y superficial de información.
¿Internet es un espejo de una sociedad que busca la satisfacción inmediata de deseos sin esfuerzo, y eso propicia nuevas frustraciones?.- Una cosa que hace internet es encoger el tiempo entre acto y respuseta. En todo. Responder a una pregunta, encontrar algo... Y esa tendencia hace que el cerebro espere siempre una satisfacción inmediata. Los medios corrigen nuestra percepción del tiempo. Intenet hace que deseemos respuestas instantáneas, lo que hace mucho más difícil un pensamiento lento, contemplativo y profundo, porque nos están entrenando para lo contrario, para surfear.
¿Está asustado de los peligros de internet, de su lado oscuro?.- Estoy preocupado. Siempre hay un peligro de ser un alarmistas ante las nuevas tecnologías. Pero una de las caraterísticas del ser humano es nuestra capacidad de adaptación, y nos adaptaremos. Para mí, decir que nos adaptamos debe dar a paso a otra pregunta: si adaptarse es un proceso de cambio, ¿entonces en qué nos convertiemos? Mucha gente dice no te preocupes, nos adaptaremos, a lo que yo respondo: ¿En qué nos vamos a convertir?
¿Qué hacer? ¿Leer libros?.- Creo que como individuos necesitamos asegurarnos de que tenemos oportunidades para implicarnos en formas más concentradas de pensamiento: leyendo un libro, mediante una conversación intensa con otra persoa, sin consultar tu i-phone o lo que sea, caminar, volver a entrar en contacto con la naturaleza... Cualquier cosa que nos pueda dar un descanso, un corte frente al permanente bombardeo informativo, tecnológico. Es importante para mantener un balance de la forma en que pensamos. Si perdemos formas más contemplativas de pensamiento vamos a perder algo verdaderamente improtante.
¿Quién es Nicholas Carr?.- No soy un cruzado. Soy un escritor interesado en explicar cosas complicadas que ocurren hoy día sobre las que a veces no pensamos con la suficiente profundidad.
Nicholas Carr (nacido en 1959) no es miembro del comité editorial de Wikipedia, sino del de la Enciclopedia Británica, y ese rasgo ya es una declaración de intenciones. Ex director de la "Harvard Business Review", escribe sobre tecnología, cultura y economía. Sus libros, que manejan con soltura y elegancia la divulgación y el trasfondo docucental, han sido traducidos a veinte idiomas. Antes de este "Superficiciales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?", ha publicado "El gran interruptor" y "Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?". Ha escrito para medios como "The New York Times", "The Guardian", "The Atlantic" o "Die Zeit", entre otras publicaciones
*.- Como sociedad estamos devalúando lo que solía ser central al pensamiento intelectual, que era el pensamiento profundo y creativo de los científicos y pensadores, que iba mucho más allá de solucionar problemas concretos. Nos estamos cada vez más de la imagen que esculpió Rodin en «El pensador», la imagen de alguien entregado a la tarea de pensar. Esa imagen parece completamente pasada de moda.
*.- Nuestro ideal de pensamiento humano ha cambiado.. Creo que lo que sabemos acerca de la mente es que buena parte de las más profundas, conceptuales, críticas y creativas vías de pensamiento son solo posibles cuando nos aislamos, nos alejamos de todo tipo de distracciones. Ahora somos inducidos a participar en esa distracción permanente, a asumir más y más distracciones. Sacrificamos algunas de las bases del pensamiento profundo por algo más banal, más superficial.
*.- Hay dos fuerzas operando. Por una parte hay más información, más gente logra obtener información que antes era mucho más difícil de conseguir, pero al mismo tiempo, al estar más informados, es mucho más difícil que se dejen manipular. Al mismo tiempo internet también tiende a propiciar más manipulación por parte de las grandes corporaciones, centrándose sobre todo en la parte comercial y publicitaria. Hay esta tensión constante en internet, entre liberación y pretensiones de control por parte de poderes centralizados o corporaciones.
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